martes, 18 de agosto de 2009

Juan Carlos Baglietto







Perdón, hermano mío, si te digo , que ganas de escribirte no he tenido
No se si es el encierro no se si es la comida
o el tiempo que ya llevo en esta vida.
Lo cierto es que el zoológico deprime, y el mal no se redime con cariño,
si no es por esos niños que acercan su alegría
sería más amargo, todavía. A ti te irá mejor, espero
viajando por el mundo entero aunque el domador, según me cuentas
te obligue a trabajar mas de la cuenta.
Tu tienes que entender, hermano que el alma tiene de villano
al no poder mandar a quien quisieran descartan su poder sobre las fieras.
Muchos humanos, son importantes silla mediante, látigo en mano.
Pero volviendo a mí, nada ha cambiado,
aquí desde que fuimos separados hay algo, sin embargo,
que noto entre la gente, parece que miraran diferente.
Sus ojos han perdido algún destello,
como si fueran ellos los cautivos yo se lo que te digo
apuesta lo que quieras que afuera tienen miles
de problemas.

Caímos en la selva, hermano y mira en que piadosas manos
su aire está viciado de humo y muerte y quién anticipar
puede su suerte.
Volver a la naturaleza sería su mayor riqueza
allí podrán amarse libremente y no hay ningún zoológico de gente.
Cuídate hermano, yo no se cuando
Pero ese día, viene llegando.





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