
Déjame ver que hay para saborear esta vuelta, la carta no está siempre
a tu alcance en los matutinos. Loco de pensar que se dispute el poder y
la gloria, y con el frio de un reino las almas congelar; Cuanta verdad,
cuanta mentira y cuantas palabras, y todo ese motor para devastar
tu inconciente. Y en qué lugar, habrá consuelo para mi locura, esta
ironía con qué‚ se cura si el final es en donde partí, Y a quién llamar,
a quién golpearle la puerta tan tarde, con quién hablar cuando no hay
nadie si esta noche no puedo dormir.
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